Observando A los Opresores y Oprimidos

Las visiones indigenistas donde un día los malvados hombres con armadura llegaron a azolar a sabias civilizaciones de gente siempre buena y humilde no son la visión de los indígenas, es una visión creada por los mismos conquistadores y por sus descendientes.

Que grupo estaría dispuesto a hacerse verse como el vencido, los dominados, verse a si mismo como los pastores pacíficos, débiles y mansos, no como los poderosos y conquistadores, como el pueblo de los Mexicas quienes tienen una historia de ser barbaros conquistadores, por eso cabe preguntar que ha pasado en la historia para que los indios que mataban a sus propias tribus y hacían sacrificios, en que idea cabe que esa gente son pacifica, débiles, mansos y amantes de la naturaleza, o quizá no han sido los mexicas quienes han creado una imagen de mansedumbre que muchos defienden como su legado histórico.

El problema de las mascaras es que con el tiempo se vuelven irreconocibles del rostro real de uno mismo, una realidad que se cumple para los poderosos como para los no poderosos, lo que hace que los oprimidos terminen soñando su libertad y sean a la vez presos del victimismo como símbolo de sus dominadores algo que pasmosamente se cumple en México y otros lugares de Latinoamérica, cuando aquellos que adoptan la imagen de los conquistados terminan alabando y rezando a los dioses de los mismos conquistadores a los que dicen rechazar tan fuertemente.

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